• @franciscojtovar

DE LA NATURALEZA DEL PERDÓN


Foto cortesía de Fernando Brasil


"Perdonar consiste en liberarte del veneno de la picadura de la serpiente; sentir que ya no está en tu sistema, que ya no te paraliza, de ninguna manera significa dejar entrar a la víbora a tu casa"

¿A qué, exactamente, se refiere la gente cuando habla sobre perdonar? Algunos dicen perdonar y olvidar, ¿pero es acaso lo mismo? En absoluto. Perdonar tiene que ver con liberar a la persona que te hizo daño de la carga de la culpa y liberarte a ti mismo del rencor, pero la premisa de olvidar no es sólo ilógica, antinatural y contraintuitiva; sino una gran falacia; de esas populares mentiras repetidas mil veces. Quién dice que ha “olvidado el daño recibido” sólo pretende sonar magnánimo y elevado aludiendo a una concepción errónea de la espiritualidad. Simplemente se engaña a sí mismo y muy probablemente, ni siquiera haya perdonado en realidad.


Perdonar consiste en liberarte del veneno de la picadura de la serpiente; sentir que ya no está en tu sistema, que ya no te paraliza, de ninguna manera significa dejar entrar a la víbora a tu casa. El perdón no es olvidar que ésta es peligrosa. El perdón es comprender la naturaleza de la culebra; entender que su instinto la impulsa a picar y apartarte de ella, recordando la valiosa lección, y permitiendo que cada quién siga su camino. Borrón y cuenta nueva es una terrible y universal falacia con respecto al perdón. No puede existir borrón y cuenta nueva; es un principio que niega las leyes espirituales, en tanto que cada acción tiene una consecuencia.

"Perdona, deja ir y RECUERDA LA LECCIÓN o deberás repetirla"

Así, puede haber perdón en el proceso de liberamos del dolor, pero confundirlo con el olvido niega la posibilidad de aprendizaje. Si sabes qué tal o cual persona tiene el potencial de hacerte daño y no tomas las medidas para protegerte, estás abriendo la puerta para que se repita la experiencia. No confundamos las falacias universales con la verdadera sabiduría, hay muchas creencias falsas qué complican el verdadero desarrollo espiritual, una de ellas es definir al perdón y al olvido como un mismo fenómeno.


El pueblo judío recuerda constantemente el holocausto, la expulsión de España, los pogromos en Europa Oriental, ¿significa esto que necesariamente alberga el más crudo rencor transgeneracional hacia sus opresores y que no los ha perdonado? ¿O será acaso que la preservación de la memoria histórica enseña a las nuevas generaciones los horrores del pasado y cómo evitar su repetición?


Definitivamente, no es honesto, ni sano, ni mucho menos realista olvidar las experiencias que hemos vivido. Lo realmente edificante es remover el poder que tienen de esclavizarnos e impedir que vivamos en paz. La honestidad con uno mismo da lugar al verdadero perdón y con el tiempo a una genuina reconciliación, si hay espacio para ella, porque, en definitiva, no todo daño es reparable y no todas las personas deben forzosamente tener un lugar en tu vida. Ello no implica la existencia del rencor, sino el fin de un ciclo y eso es también parte del viaje.


El fundamento moral de lo que es aceptable y lo que no lo defines tú, no la tradición, ni la pseudoespiritualidad, ni las personas a tu alrededor que pretendan imponer su escala de valores, solo tú. Libera tu mente de nociones preconcebidas. Cerrar la puerta, decir hasta aquí no te convierte en un radical, te hace leal a ti mismo. Si no se siente bien en tu corazón; no está bien. Perdona, deja ir y RECUERDA LA LECCIÓN o deberás repetirla.


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